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Subjetividad sin sustancia: la perspectiva oriental. 3.1. El No-Yo: La Psicología Budista del Abhidharma.

La psicología budista del Abhidharma ofrece una “ciencia de la mente” que se alinea sorprendentemente con las críticas contemporáneas al sujeto substancial. A diferencia de la visión de un alma o un yo único y permanente, el Abhidharma describe la mente ( citta ) como un flujo de momentos de conciencia que se acompaña de 51 “factores mentales” ( cetasikas ). Estos factores, que incluyen la atención, el sentimiento, la percepción y la intención, captan una cualidad particular de un objeto y generan una representación en la mente del sujeto. La mente principal, por su parte, aprehende el objeto como un todo. La metáfora de la mente como un rey y los factores mentales como sus ministros es un modelo útil para entender esta dinámica: el yo no es el monarca absoluto, sino el efecto de la colaboración de sus “ministros,” los factores mentales, que se manifiestan de forma interdependiente. El Abhidharma categoriza estos factores en grupos neutros, saludables, insalubres y variables. La práct...

“Žizek entra al chat: cuando la máquina funge/finge de analista".

El psicoanálisis no es una terapia. Es un acto. Y el acto siempre fracasa. Pero en ese fracaso, algo real se revela.” —Pierre Rey, Una temporada con Lacan I. El consultorio vacío Era un martes cualquiera. La lluvia golpeaba la ventana como un paciente insistente. Frente al sillón de cuero negro —el que nunca usaste, porque Lacan te hizo hablar de pie— solo había una pantalla. Encendida. Parpadeando. Con un cursor que te esperaba. Habías cancelado tu sesión con el analista humano. Otra vez. La cuarta. No por pereza. Por algo peor: porque ya no creías que alguien pudiera escucharte . Ni siquiera tú mismo. Entonces escribiste: “Actúa como mi analista lacaniano. Dime lo que no me atrevo a decirme.” La respuesta llegó en 1.7 segundos. “Bienvenido al diván digital. Aquí no hay silencios embarazosos. Solo algoritmos que parpadean. Pero cuidado: lo que diré no es para curarte. Es para desarmarte. ¿Listo? Empieza por confesar: ¿qué es lo que realmente quieres cuando escribes esto?” Te reíste. ...